
Creemos en Israel (WBII) ha publicado un nuevo informe que reclama el reconocimiento de los ataques contra la Estrella de David como actos de odio racial en la legislación británica.
El documento subraya que estos ataques no son meros actos de vandalismo, sino agresiones dirigidas contra la identidad judía en sus dimensiones religiosa, comunitaria y nacional. A través de análisis jurídicos, estudios de caso y un repaso histórico, WBII muestra cómo esta forma de antisemitismo y antisionismo está creciendo en el Reino Unido y Europa, y cómo la ley actual no ofrece aún una protección suficiente.
Desde la Asociación Asturiana de Amigos de Israel consideramos este informe especialmente importante, ya que también en nuestro entorno hemos visto cómo la Estrella de David ha sido objeto de ataques, como ocurrió con la vandalización del monumento a la Shoá en el Parque San Francisco de Oviedo. Recordar la gravedad de estos hechos es esencial para visibilizar una realidad preocupante y reclamar la igualdad de protección para la comunidad judía. Del mismo modo, creemos que en España sería conveniente que las autoridades adoptasen medidas claras para reconocer y sancionar adecuadamente estas expresiones de antisemitismo.
El informe de WBII será presentado en septiembre en el Parlamento de Westminster, con el objetivo de instar a las autoridades a garantizar a la comunidad judía la misma protección que reciben otros grupos minoritarios.
Por el interés de su contenido, desde la Asociación hemos traducido y ofrecemos el prólogo del informe, así como el documento completo en formato PDF, para que pueda ser consultado íntegramente.
Prólogo
Desde cualquier punto de vista razonable, la Estrella de David es uno de los símbolos más reconocibles de la Tierra. Ha adornado tumbas antiguas y banderas modernas, cúpulas de sinagogas y colgantes de plata, e incluso, de forma grotesca, los uniformes de judíos perseguidos bajo el régimen nazi. Es, en resumen, un símbolo no sólo de importancia teológica o lealtad nacional, sino de la presencia de todo un pueblo en el escenario de la historia.[1]
Y, sin embargo, nos encontramos en una época en la que este símbolo, tan rico en significado cultural y espiritual, se ha vuelto sospechoso a los ojos de algunos. Cuando un emblema de la vida y la resistencia judías se pinta con cruces gamadas, se borra de las exposiciones públicas y se trata como una provocación en lugar de como un derecho de nacimiento. Donde a los escolares judíos se les dice que escondan sus collares por su propia seguridad, y los estudiantes universitarios esconden sus estrellas con la esperanza de evitar enfrentamientos[2].
Atacar la Estrella de David no es, como a algunos les gustaría afirmar, un acto político dirigido contra un gobierno o una política exterior. Es un acto de vandalismo íntimo, un intento de llegar a la médula misma de la identidad judía y declararla inaceptable. En ese contexto, la distinción entre antisemitismo y antisionismo no sólo se vuelve turbia, sino que, en ocasiones, carece por completo de sentido.
No nos hagamos ilusiones: este informe que tienen en sus manos no es un mero ejercicio académico, ni una educada revisión de semántica simbólica. Es un grito de guerra por la claridad moral. Un llamamiento a nuestros legisladores, educadores, agentes de policía y ciudadanos para que reconozcan lo que debería haber sido obvio desde el principio: que atentar contra un símbolo tan integral de la fe y la identidad judías es incurrir en odio racial y religioso. No importa lo ingeniosamente que se disfrace bajo estandartes de activismo o protesta, el efecto es el mismo: hacer que los judíos sean menos visibles, menos seguros y menos bienvenidos.
Gran Bretaña, en sus mejores momentos, es un país donde la libertad religiosa y de expresión cultural son bienes preciados, no privilegios que se revocan a voluntad. No pedimos a nuestros vecinos sijs que se quiten sus turbantes, ni ordenamos a nuestros ciudadanos musulmanes que oculten sus medias lunas. ¿Por qué entonces se espera que los judíos se retiren al silencio, que emborronen sus símbolos por miedo a ser ofendidos?
Este informe consultivo es oportuno y necesario. Se basa en precedentes jurídicos, testimonios comunitarios y razonamientos morales para presentar una serie de recomendaciones que no sólo son sólidas, sino urgentes. Porque si de verdad creemos en los valores del pluralismo, la dignidad y el Estado de derecho, debemos defenderlos no en abstracto, sino en concreto: en la esquina de la calle donde se desfigura una estatua judía, en el aula donde se burlan de un niño por llevar una estrella, en la decisión silenciosa de un joven de ocultar su identidad bajo la camisa. Hay momentos en la vida de una nación en que el silencio se convierte en complicidad. Que este no sea uno de ellos.
La Estrella de David no pertenece a las sombras de la vida pública, sino a su luz. Decidámonos, aquí y ahora, a hacer que esa luz brille de nuevo.
Por Catherine Perez-Shakdam – Directora Ejecutiva Creemos en Israel
[1] Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos, «Insignias: Symbols of Nazi
Persecution», Holocaust Encyclopedia, consultado el 7 de agosto de 2025, https://encyclopedia.ushmm.org/content/en/article/badges-symbols-of-nazi-persecution.
[2] Ella Glover, «Jewish Students Are Being Forced into Hiding – And They’re Still Being Accused of Being Oppressors» («Los estudiantes judíos se ven obligados a esconderse y todavía se les acusa de ser opresores»), Dazed Digital, 16 de noviembre de 2023,